Cómo detectar a una persona manipuladora

¿Sabes que hay personas que pueden tener la sorprendente habilidad de convencerte de que lo mejor para ti, casualmente es lo mejor para ellos, hasta que finalmente te encuentres haciendo cosas que realmente no deseas hacer? Ojalá no te hayas cruzado con nadie de estas características ya que estos individuos no tienen ningún reparo en pedirte que antepongas sus necesidades a las tuyas “por el bien común” o mediante cualquier otra estratagema sin ni siquiera mostrar agradecimiento.

Las personas manipuladoras emocionales son capaces de minar y agredir de una manera casi intangible por lo que se hace necesario aprender a detectarlos y protegernos de sus conductas antes de caer en su trampa.

Su fortaleza radica en la explotación (y en el chantaje) emocional; consiguen manejar tus sentimientos generándote una constante culpabilidad que da pie a que termines cediendo a sus deseos. La capacidad que tienen para distorsionar las creencias ajenas les fortalece en el momento de atraerte hacia su campo de juego, convenciéndote de que no puedes hacer algo o que lo deberías hacer a su manera puesto que son ellos o ellas quienes saben cómo van las cosas.

De esta y otras formas logran lo que más anhelan: tomar el control. El manipulador suele padecer cierto complejo de superioridad; son personas con rasgos cercanos al egocentrismo a las que les gusta superarse a sí mismas y  alcanzar retos cada vez mayores. No obstante, quienes sienten la necesidad de considerarse mejores a los demás, incluso seres perfectos, medrando a través de los méritos ajenos, denotan una cierta inseguridad la cual revisten con la apariencia de poder, pero que en el fondo oculta un miedo inmenso a mostrarse débiles.

Son hábiles en detectar las debilidades ajenas y es el instrumento que utilizan para herir, puesto que si titubeas en lo que crees o hay algo que te produce vergüenza y deseas ocultar, la persona manipuladora tratará de averiguarlo y, si se da la ocasión, podrá usarlo en tu contra

La manipulación les hace sentir poderosos y, como suele ocurrir con el poder, siempre desean más. Les colma la ambición, unas ansias que les produce una especie de adicción.

Algunas de las características más comunes del juego de estas personas son:

Primera sensación que producen en ti: Te sientes afortunado.

Cuando conoces a un manipulador/a emocional te ofrece su vida entera. Lo que necesites lo tienes. Pequeñas o grandes cosas. Son encantadores y muestran humanidad, tolerancia y simpatía. Tienen una gran capacidad para empatizar con las personas y serán almas rescatadoras que rellenarán los pequeños o grandes vacíos que tengas. Hasta aquí todo bien si no fuera porque te van a pedir cuentas de todo lo que tú deberías hacer por ellas.

Primer conflicto: Cuando intentas ser honesto.

Si eres sincero y algo que ha hecho el sujeto en cuestión te ha molestado o decepcionado, el primer conflicto suele surgir cuando tratas de decírselo, porque el manipulador le dará la vuelta hasta que tú tengas que pedirle perdón. Es experto en racionalizar y justificarlo todo y están muy capacitados para cambiar las historias en el momento, aunque tengan que contradecirse con lo que dijeron ayer o tengan que falsear la realidad.

El sentimiento predominante: Eres culpable

En un conflicto entre el chantajista emocional y tú no vale la pena tratar de justificarse, siempre serás el único culpable aunque corrobores con hechos reales que se está equivocando. Olvídate, ellos ganarán hasta el día que te alejes de su camino.

 Su “realidad”: Es una víctima necesitada de apoyo continuo

Los manipuladores emocionales son víctimas constantes del mundo. Su vida es un continuo drama ya que sienten que todas las desgracias caen sobre su persona. Ellos consideran que han obrado siempre correctamente, mejor que nadie, no cometen errores y son educados y prudentes (¡Bajo su percepción, claro!)

Su arma: La mentira

Constantemente distorsionan la realidad y argumentan tan persuasivamente cada cosa, que empiezas a dudar sobre tus sentidos. Esto desgasta tanto, que puedes acabar necesitando ayuda profesional para verificar tu propia cordura.

Su costumbre: Jugar sucio.

Afirman que te quieren mucho, sí, pero luego te critican a tus espaldas. Incluso pueden poner en situación a un tercero para que te diga lo que ellos  no se atreven a decirte. El manipulador siempre queda ante los demás como que él es el bueno y el otro el malo.

Su percepción: “Yo estoy peor”

Todo lo que te pase ya le ha pasado a él/ella, pero multiplicado por cien. Al final todas las conversaciones giran en torno a ellas mismas. Si tú le haces ver que ya empieza a agotarte con sus constantes desgracias, se ofenderá profundamente y te dirá que eres una persona egoísta. Ese es su argumento y no puedes demostrar que no lo eres.

Sus creencias: “Soy una víctima”

No son responsables de su comportamiento. Su continuo monólogo es: “Lo que los demás  ME HACEN”. Una señal para detectar a una persona manipuladora, es que al poco de conocerla, se abre a ti profundamente, contándote sus dramas más personales de forma repetitiva.  Su mensaje oculto es: debes sentir pena por mí.  Creerás que son hipersensibles, que sufren mucho por todo  y efectivamente, les compadecerás.

¿Cómo debo actuar ante una persona manipuladora?

Lo primero que debemos hacer es tomar consciencia de la manipulación. Hay derechos que son inviolables y que no se pueden traspasar, esos derechos son los siguientes: Ser tratado con respeto, establecer tus propias prioridades, poder expresar tu opinión y como te sientes, defenderte física o emocionalmente o decir “no” sin sentir culpa.

Mantén la distancia de seguridad emocionalmente. No permitas que nadie invada tu espacio ni te aproximes a su tela de araña para evitar ser cazado. Nadie podrá herirte sin tu consentimiento.

Revisa tus sentimientos de culpa. Hay ciertos aspectos de la realidad que te rodea sobre los cuales puedes ejercer un control, sin embargo, la mayoría de las cosas no están en nuestra manos, así pues, no tienes la culpa de lo que sucede a tu alrededor, de manera que si empiezas a sentirte constantemente responsable, procura averiguar lo que pasa.

No respondas a sus demandas inmediatamente, antes debes reflexionar. Los manipuladores, frecuentemente, ejercen presión sobre sus víctimas de manera que estas no se demoren en el momento de acceder a sus demandas

Y por supuesto, no vaciles en tus convicciones y mantente firme en tus afirmaciones.

En conclusión, si te topas con una persona que actúe así es necesario que logres desenmascararla. Si es posible, debes intentar ayudarle para que vaya siendo consciente de que su conducta afecta negativamente a los demás y, sobre todo, a sí misma pero sobre todo protege tu salud emocional y en caso necesario pon distancia. En cualquier caso, no dudes y utiliza todas estas herramientas que ahora ya conoces para evitar ser víctima de su manipulación.

“El manipulador critica pero no se atreve, juzga pero no es capaz, señala pero es cobarde, es inútil pero existe”- Anónimo

 

 

carmela

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