Crecer bailando

– ¿Bailas? La mayoría de personas se sorprenden cuando les planteo esta pregunta en la consulta, y es que, aunque es bien sabido los grandes beneficios físicos que aporta moverse al ritmo de la música, aún es mayor la influencia que bailar ejerce en nuestro bienestar emocional.

El baile se ha utilizado a través de la historia de la humanidad como una forma de expresión, de unión, un lenguaje universal que servía para cortejar a la pareja, para honrar a los dioses, para generar miedo antes de un enfrentamiento o simplemente para divertirse.

Cuando escuchamos música y nos movemos a su ritmo, nuestro cerebro empieza a generar endorfinas, las conocidas como “hormonas de la felicidad” provocándonos una inmediata sensación de bienestar. Algunos estudios han demostrado que las personas que padecen de depresión muestran menos síntomas y más vitalidad después de una sesión de danza.

Cualquier modalidad es interesante. Cuando practicas un baile en pareja, estás trabajando tu capacidad de establecer relaciones, especialmente importante en personas introvertidas o que desean mejorar sus habilidades sociales. Te permite desinhibirte y liberar tensiones, dejarte llevar y confiar más en los demás. Es una estupenda forma de ampliar tu círculo, compartiendo un interés común con otra gente. Cuando el baile es individual aumenta tu independencia y autonomía, la seguridad en ti mismo, tu creatividad y sobre todo tu autoestima.

Cuando aprendemos coreografías estamos estimulando nuestro cerebro, mejoramos nuestra memoria y la habilidad de realizar varias tareas al mismo tiempo. Este tipo de actividad ayuda a que tengamos una mente más alerta, ágil y abierta. A largo plazo, todos estos beneficios repercuten en una mejor salud mental durante la edad avanzada.

Al bailar fluimos, nuestros pensamientos se centran en lo que estamos haciendo, esto nos ayuda a desconectar y olvidar los problemas, por lo que luego nos sentimos más relajados y llenos de energía.

La danza es un arte, y por tanto como toda actividad artística, desarrolla una sensibilidad especial lo que la convierte en una opción muy recomendable para practicar desde niños.

Cada persona debe encontrar cual es su “actividad terapéutica”, aquella que le ayuda a mantener el equilibrio mental-emocional y ( lo digo por propia experiencia), el baile es una gran alternativa. Y tú… ¿Bailas?

carmela

1 Comentario

    1. Ay… me apetece mucho aprender a bailar pero me da mucha verguenza hacerlo mal. Tendré que atreverme a intentarlo!

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